Lo primero que viene a la mente son las reglas y normas que debemos
conocer -incluidas las señales- para transitar por diferentes vías de circulación
(caminos, calles, rutas, autopistas). Sin embargo, también es
parte de la educación vial el modo en el que nos vinculamos con los
otros cuando transitamos y circulamos por los espacios públicos: porque
las personas nos desplazamos en un espacio que es social.
Nuestro transitar ocurre en un tiempo y un espacio en el que también
se mueven otros. De este modo, influye y es influido por el desplazamiento
de los demás: la relación de los sujetos entre sí, los modos de
tratarse y respetarse unos con otros, de fijar prioridades para el paso,
la conciencia de la propia libertad -y de la responsabilidad que ésta conlleva-,
así como las consecuencias de las propias acciones. De este
modo, se hace énfasis en el ciudadano que se desplaza por una red
vial, en la persona que transita, cualquiera sea el medio o la forma que
utilice para desplazarse

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